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Hace no muchos días, el máximo representante de uno de los monstruos de Silicon Valley dijo: “la Inteligencia Artificial es una de las cosas más importantes que la humanidad está desarrollando en este momento. Es quizás más importante que lo que la electricidad o el descubrimiento del fuego representaron en su momento”. Una aseveración que quizás no debería tomarse a la ligera, considerando el salto cualitativo en el estilo de vida que el fuego y la distribución eléctrica para usos prácticos nos dieron.

Otros gurús tecnológicos apremian a sus pares y a foros de expertos a tomar acciones inmediatas para regular el uso de la Inteligencia Artificial y lo que deberíamos permitirle alcanzar, a fin de proteger a la humanidad de escenarios donde las máquinas toman control de nuestras vidas.

Sea o no acertado lo que estos señores mencionan, es innegable que la Inteligencia Artificial está dando de que hablar, generando muchísimo furor y expectativa a nivel global, y las razones son muchas y abarcan casi todas las aristas de la sociedad y los negocios.

Dicho esto, ¿qué es Inteligencia Artificial? La podemos definir como la rama de la ciencia de la computación que busca emular la forma en que el ser humano entiende, procesa y razona sobre una base de conocimiento dada (es decir, datos), con el fin de generar resultados que permitan a las personas tomar decisiones.

Una de las habilidades más destacables de la Inteligencia Artificial es la de analizar y entender datos no estructurados, a diferencia de los otros algoritmos usados en informática.

Un dato no estructurado es toda aquella pieza de información sin un modelo predefinido o que no tiene una organización sistemática delimitada. Como ejemplos podemos nombrar:  fotografías, videos, artículos periodísticos, documentos en pdf, libros, correos electrónicos y clips de audio. Actualmente, se estima que el 80% de toda la información disponible corresponde a datos no estructurados, lo cual nos lleva a identificar inmediatamente la importancia de tener herramientas que nos permitan desgranar toda la información que se encuentra cruda pero al alcance.   

La Inteligencia Artificial, por supuesto, también puede procesar datos que tienen un modelo definido y provienen de una fuente específica o un campo determinado en un registro. A éstos les llamamos datos estructurados. Ejemplos de ellos son: hojas de cálculo, registros, bitácoras y, en general, bases de datos y archivos de texto con columnas, títulos y etiquetas para un rápido acceso.

El efecto “bola de nieve” de los datos

Volviendo a los datos no estructurados, ¿quién es el mayor creador de este tipo de información? La respuesta es: nosotros mismos. Gracias al acceso que tenemos a generadores de contenido como teléfonos inteligentes, tablets, wearables y otros gadgets, cada día se generan 2.5 quintillones de bytes de datos digitales... ¡cada día! Para poner esto en términos fáciles de interpretar, es la cantidad de bytes que se necesitaría para llenar 36 millones de iPads.

Está de más decir que esa avalancha de información es imposible de manipular para cualquier ser humano u organización sin la ayuda de un set de herramientas con una altísima capacidad de procesamiento, y es en este punto donde la Inteligencia Artificial juega un papel ineludible que va a transformar la forma en que nos comunicamos, tomamos decisiones, nos divertimos y hacemos negocios.

En resumen, la Inteligencia Artificial nos permite clasificar, analizar y tomar decisiones de toda índole, con base en información de tres categorías: audio, texto e imágenes.

Las empresas deben tomar cartas en el asunto ¡ya! 

Voy a evitar la tentación de llenarlos de datos de estudios, encuestas y cifras y les voy a contar parte de lo que he podido rescatar. Tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo, más del 70% de los tomadores de decisiones en las empresas (llámese C-Level o Mid-Management) saben que deben invertir en soluciones de Inteligencia Artificial, tienen planes de hacerlo o ya lo están haciendo activamente. Gartner, McKinsey & Company, World Economic Forum y Harvard Business Review, por mencionar algunos, publican amplia información sobre este tema, por lo cual los invito a consultar dichas fuentes y que corroboren lo que les digo por ustedes mismos.

Ahora, muchas de estas empresas caen en la categoría de “early adopters” y cumplen con ciertas características como: ser transnacionales, tener madurez digital, dar prioridad al crecimiento por encima del ahorro, tener capacidad de adopción de múltiples tecnologías y contar con un C-Level que apoya las iniciativas de IA. En Latinoamérica tendemos al escepticismo y ser pioneros en ocasiones nos asusta; preferimos esperar y ver qué sucede con los que deciden dar el primer paso. Sin embargo, las organizaciones deben evitar sucumbir a la tentación de “ver los toros detrás de la barrera”, ya que puede ser una postura peligrosa que lleve a crear vulnerabilidad frente a la competencia (existente y emergente) y a los clientes. No es necesario adoptar una estrategia agresiva de implementación de soluciones basadas en IA, pero sí que se debe hacer un diagnóstico hacia adentro, evaluar las opciones, tendencias y empresas expertas en IA y empezar a dar pasos hacia la vía de la automatización, por muy pequeños que sean.

Considero que la imagen anterior es sumamente ilustrativa, porque permite ubicarse en la relación beneficio / tiempo de cualquier empresa, extrapolada con el momento en que emergen nuevas tecnologías que nos afectan y llegan a convertirse en norma de mercado. Sería bueno preguntarse: “¿en qué punto está mi empresa y adónde estamos ubicando la posición de la Inteligencia Artificial?”

Encontrar la receta ideal

La Inteligencia Artificial no es una varita mágica que trae resultados y dispara los KPIs por sí sola. Para que un proyecto o solución con IA sea exitoso, debe haber una conjunción de ingredientes que van desde un adecuado levantamiento de requerimientos, procesos robustos, adopción de una estrategia digital y una cultura organizacional que permita llevar las implementaciones a buen puerto.

Adicionalmente, se debe considerar el matrimonio natural que existe entre la Inteligencia Artificial y otras ramas tecnológicas como IoT, Blockchain, RPA, analítica de datos, robótica y muchas tantas más.

Al final, todo se resume en buscar los mecanismos para sacar provecho de la gran cantidad de datos que se encuentran disponibles para capturarlos y utilizarlos para tomar decisiones bien fundamentadas. La adopción de la Inteligencia Artificial debe ir orientada hacia discernir cuáles son los casos de uso donde se añaden herramientas que mejoran o eficientizan las tareas de los trabajadores de la empresa, al mismo tiempo que se optimizan o eliminan los procesos, ojalá transversalmente en múltiples áreas de la organización.

Antes de pensar en Inteligencia Artificial como un todo, las empresas deben entender cuáles son sus puntos de dolor y dónde existen oportunidades de mejora. Esto se logrará con un equipo multidisciplinario y comprometido, ya sea a lo interno de la compañía, con un aliado estratégico - tecnológico o una mezcla de ambos.

La Inteligencia Artificial ya llegó y no se va a ningún lado ¿Qué esperar como sociedad y como fuerza laboral?

Me atrevería a decir que un tercio de los artículos que salen publicados sobre la IA, se enfocan en subrayar cómo la difusión de esta tecnología va a eliminar millones de puestos de trabajo en un futuro no muy lejano.

Recordemos que la automatización de labores se ha materializado en diferentes etapas de la humanidad, como durante Revolución Industrial y más “recientemente” con la adopción de los microcomputadores en prácticamente todas las etapas de una cadena productiva. ¿Se vieron millones de empleos perdidos gracias a esto? No, pero sí se dio una adaptación paulatina para adquirir nuevas capacidades y el trabajo físico cedió su lugar a habilidades más enfocadas en la resolución de problemas.

Claro está, no podemos descartar la vulnerabilidad de ciertos puestos ante la adopción de la IA en las empresas, principalmente en logística, agricultura y manufactura, pero mi opinión es que, en términos generales, la tecnología no nos va a desplazar en el campo laboral, sino que va a potenciar nuestra productividad y nos va a ayudar a adquirir o fortalecer habilidades que no explotamos por falta de tiempo. Recuerde cuántas veces se debe haber dicho a sí mismo o ha escuchado en los pasillos de su empresa: “me gustaría poder enfocarme más en decisiones estratégicas y menos en actividades operativas”.

Siguiendo con la idea anterior, me gustaría exponer algunos ejemplos más ilustrativos:

  • El abogado que tiene a su disposición un asistente virtual legal con capacidad de procesar millones de documentos de litigios, le hace recomendaciones y le evita invertir horas de su tiempo en investigación, permitiéndole enfocarse en armar su caso basado en cantidades enormes de datos que de otra forma no habría podido procesar. El abogado sigue siendo necesario, pero su tiempo se invierte más eficientemente y puede atender más clientes para su firma.
  • El obrero de minería que, ante la duda sobre cuál herramienta es la indicada para perforar en determinadas condiciones, consulta por voz a su smartphone qué pieza debe acoplar y obtiene respuesta con la imagen, dimensiones y características de la misma. El obrero no se vuelve imprescindible y evita cometer errores costosos y potencialmente mortales.
  • El reclutador de personal que, en vez de leer, clasificar y desechar cientos de solicitudes de empleo, ingresa a su portal de reclutamiento y cuenta con una sugerencia para una terna de candidatos a ser entrevistados. El reclutador no deja de existir, pero se enfoca en convocar candidatos que se ajustan a lo que la empresa busca para un determinado puesto.
  • El CEO que le solicita a su Asistente Virtual Inteligente que le muestre los dashboards actualizados mientras espera poder mover su vehículo en una congestionada vía. El CEO nunca va a ser imprescindible pero le va a encantar poder tener la información cuando la requiera.

Casos de uso como estos son incontables. El punto al que quiero llegar es que no debemos ver la inclusión de la Inteligencia Artificial en nuestro entorno de trabajo como una amenaza, sino como una oportunidad de aprovechar nuestras capacidades intelectuales y cognitivas en tareas más gratificantes para nosotros y nuestro empleador.

Si esto no es del todo tranquilizador, supongamos que se cumple lo previsto por muchos expertos, y para finales de la próxima década la Inteligencia Artificial ya es capaz de superarnos en traducir texto, escribir artículos y operar vehículos en las carreteras de forma totalmente autónoma. Van a haber aspectos en los que las máquinas todavía no van a poder superarnos y dudo que sea algo que nuestra generación pueda presenciar. Estas capacidades son las tan comúnmente llamadas “habilidades blandas” o “soft skills” como: pensamiento crítico, creatividad, adaptabilidad de nuestro cerebro al cambio, negociación, toma de decisiones, empatía y habilidad de comunicarnos con nuestros pares. La humanidad debe dar un giro hacia fortalecer ese set de habilidades que ya son inherentes a nosotros, para que, en conjunto con la Inteligencia Artificial, logremos avances realmente asombrosos y cambiemos nuestro destino para bien.

Se dice que más de la mitad de los puestos trabajos del futuro aún no existen; pero lo que se requiere para desempeñarlos ya lo traemos desde que nacemos. No podemos tapar el sol con un dedo y negar que Watson de IBM nos supera en capacidad de almacenamiento, procesamiento y análisis, pero sí debemos estar claros en que tenemos que preguntarnos, como sociedad, si la definición actual que tenemos de la inteligencia humana es la correcta.


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Por: Luis Blanco

03 Junio, 2020

No tema en dar el paso a la nube híbrida

San José – junio 2020. La dinámica de los mercados de nuestra época obliga a las empresas a ser más versátiles, con infraestructuras tecnológicas más flexibles, seguras y escalables. Ante este panorama, no hay dudas de que el almacenamiento en la nube llegó para quedarse. Suponemos que, a estas alturas del siglo, ya está familiarizado con este término. No obstante, partiendo del hecho de que todavía habrá personas o líderes de organizaciones que no tienen claro el concepto, lo volvemos a establecer. Las nubes son entornos de las Tecnologías de la Información que extraen, agrupan y comparten recursos escalables con una red. Imagínese así todo un con junto de nodos como computadoras, formando parte de una red, en donde estos dispositivos electrónicos pueden almacenar información, acceder a una misma documentación simultáneamente en el momento y sitio que así lo deseen. Esa disponibilidad sucede, precisamente porque los recursos no están hospedados en servidores específicos de su compañía o discos duros locales, sino que la información se aloja en la red (internet) dándonos esa independencia de acceso en todo momento. Dentro del concepto de nube, sobresale el término Cloud Computing. Aunque algunas personas han llegado a pensar que ambos conceptos implican lo mismo, estas no son tan siquiera tecnologías en sí mismas. Por un lado, las nubes son entornos donde se ejecutan las aplicaciones, mientras que el Cloud Computing es la acción o función que se encarga de ejecutar cierta carga de trabajo en una nube. Finalmente, las tecnologías per se son los sistemas de software y hardware que se utilizan para diseñar y usar las nubes. Teniendo una vez más este refrescamiento de conceptos, es necesario hacer un breve recorrido sobre los diferentes tipos de nubes que hay y cuáles representan hoy un mayor uso en el mercado por parte de las organizaciones. La nube pública La nube pública es un entorno de almacenamiento creado a partir de recursos ajenos al usuario final, que pueden redistribuirse a otros inquilinos. Estos servicios informáticos son ofrecidos por proveedores externos a través de la internet pública, estando disponibles para todo aquel que desee utilizarlos o comprarlos, tal es el caso de IBM Cloud. Estas nubes pueden ahorrar a las empresas grandes gastos relacionados con la compra, administración y mantenimiento de hardware e infraestructura de aplicaciones locales, pues de ello se encargan sus proveedores. La escalabilidad sigue siendo una característica de las nubes. Bajo esta característica, todos los empleados de una empresa pueden usar la misma aplicación desde cualquier oficina o sucursal, con el dispositivo que prefieran siempre y cuando se tenga acceso a internet. La nube privada En términos generales, estas nubes son entornos de almacenamientos diseñados exclusivamente para un usuario final. Esto es, por ejemplo, cuando una empresa realiza la inversión para que se le cree un espacio de alojamiento en la red donde pueda almacenar y consultar información. Esos recursos a su vez podrán ser consultados por sus colaboradores, desde cualquier dispositivo, siempre y cuando estén conectados a internet y dentro de su red física o virtual. Esta modalidad de nube ha empezado a ser utilizadas por las empresas en centros de datos alquilados de otros proveedores que se encuentran fuera de las instalaciones. Todas las nubes se convierten en nubes privadas cuando la estructura de la informática es exclusiva para un solo usuario. La nube híbrida  Si lo que anda buscando es una arquitectura de TI que incorpore las bondades de los dos entornos anteriores, posiblemente la nube híbrida sea su mejor opción. Este entorno de nube se compone de al menos una nube pública y una privada, dos o más nubes privadas, dos o más nubes públicas. La forma en la que funcionan las nubes públicas y privadas siendo parte de una nube híbrida es similar a como lo hacen de forma independiente. Una red de área local, una red de área amplia y una red privada virtual. Las nubes independientes se vuelven híbridas cuando esos entornos se integran y se comunican entre sí, de la forma más sencilla. Aunque todavía hay organizaciones que no se atreven (o se arriesgan) a tener su información dentro de una nube pública, esto por la amenaza que representa para sus datos, la nube híbrida es el paso intermedio ideal para esas compañías. Por un lado, está el centro de datos y la parte más crítica de nuestros procesos protegido y controlado, mientras que por el otro se resuelven el resto de las necesidades con soluciones en la nube pública.  Es importante destacar que los entornos de nube pública y privada que forman la nube híbrida son entidades únicas e individuales. La integración o la parte clave en que ambas se complementan para formar la nube híbrida es mediante una interfaz de programación de aplicaciones, quien se encarga de asignar las cargas de trabajo de una nube pública y una privada. Las ventajas más relevantes de la nube híbrida se derivan de su composición mixta. Hay un mayor control, haciendo que las compañías tomen la decisión de qué información crítica se queda en el ámbito privado y cuál se queda en el público, flexibilidad relacionada con su escalabilidad, así como los recursos que puede aportar la nube pública. También se pueden mencionar la optimización de costes, pagando solo por lo que se usa y la sencillez que implica su migración. ¿Cuándo deberían las empresas plantearse el paso a una nube híbrida? Sí es una realidad que muchas compañías están optando por las nubes híbridas. Los datos han demostrado que este mercado está en crecimiento. Para el año 2015, hace 4 años, más del 85% de los CISOs (Chief Data Security Officers por sus siglas en inglés), afirman que sus empresas están migrando a la nube, según un estudio realizado por IBM.  Bajo esta demanda, el responsable de aquellas compañías que están pensando en migrar a la nube debería plantearse algunas cuestiones antes de optar por esta opción: ¿Para qué y cómo se va a usar la nube pública durante los próximos 2 años? ¿Qué servicios de nube pública utiliza la empresa y cuáles se deben mantener? ¿Qué plataformas locales es necesario conservar? ¿Cómo se integrará la nube híbrida con las cargas de trabajo actuales? A medida que más empresas adoptan los lineamientos de una economía digital, se ha generado una fuerte demanda por parte de Directores de Tecnología (CTO’s) por estar en la nube. Ante este panorama, los entornos de una nube híbrida les permite acelerar el proceso de innovación para satisfacer las nuevas necesidades del negocio. De acuerdo con Joe Peterson, Vicepresidente de Cloud Services de Clarify360, las empresas que aún tienen temor de colocar su información en la nube, perfectamente pueden hacer un clasificación de la información más sensible del negocio y aquella que si bien le pertenece, no implicaría mayor daño en caso de ser consultada por terceros. Ante esa situación, la nube híbrida es la solución ideal. Las empresas por ejemplo podrían tener su portal web, donde los clientes ven información sobre sus horarios de atención y ubicación de oficinas. Este portal bien podría entrar en la nube pública, pero cualquier otra información asociada a datos del cliente, realización de transacciones, acceso a registro médico requeriría de un entorno seguro. De ahí que, la organización puede segmentar este acceso a datos, asignando diferentes direcciones, según la seguridad de asociados, es esto justamente lo maravilloso de los entornos híbridos.     Fuentes:  Concepto de nube – Red Hat https://www.redhat.com/es/topics/cloud Concepto de nube pública – Microsoft Azure https://azure.microsoft.com/es-es/overview/what-is-a-public-cloud/ IBM Blog Latinoamérica – La nube híbrida en una mentalidad de transformación digital https://ibm.co/2UPFhS7  

Por: Gabriela Hidalgo

29 Abril, 2020

Mejore su experiencia en trabajo remoto con estos 5 beneficios

San José – Abril 2020. La pandemia por coronavirus que inició con la nueva década 2020, trajo cambios en el paradigma laboral a nivel mundial, haciendo que las empresas tomaran nuevas medidas para la continuidad de sus operaciones y sustentabilidad de la economía. En la región centroamericana y del Caribe esta coyuntura sanitaria impulsó a los comercios de productos masivos a migrar sus ventas a través del ecosistema digital de la mano del e-comerce; y a las compañías de todo tipo de industrias a implementar el teletrabajo  o trabajo remoto. Aunque son muy pocos datos los que existen de momento en relación al trabajo remoto y que incluya a todos los países de la región de Centroamérica y Caribe, se sabe que el teletrabajo ha aumentado indiscutiblemente. Por ejemplo, Cisco registró 14,000 millones de minutos en llamadas a través de su plataforma Webex y más de 300 millones de usuarios solo en marzo. Esto es más del doble de su uso en un mes normal. América Latina creció 8 veces en el uso de la herramienta.  Como bien se dice, no fue ni el CEO ni el CIO que impulsó la transformación digital, en muchos casos, fue el COVID-19. Esto ha generado que los negocios hayan tenido que permitir, en tiempo récord, que los empleados puedan trabajar de manera remota y que la operación de la empresa pueda continuar. Para ello se han habilitado tecnologías que a lo mejor no habían ni considerado o las veían como futuristas. Con la forma tan repentina en que las empresas optaron por trabajo remoto, se ha dejado entrever que hay que ponerle especial atención a la tecnología esencial con la que deben contar las empresas para garantizarse productividad, seguridad, eficiencia, agilidad e innovación aún estando fuera de la oficina física con el fin de diferenciarnos de la competencia, mantenernos competitivos y brindar una experiencia de gran valor a nuestros clientes  Ante este panorama, muchos expertos afirman que el haber atravesado esa resistencia al cambio por parte de muchas compañías de la región, podría hacer que aún después de superada la emergencia sanitaria, la mayoría de ellas opten por mantener muchas de las herramientas y normas establecidas durante este período. Para GBM, como empresa líder en tecnología de la región, es importante que las compañías que ya están experimentando las bondades del trabajo remoto, se aventuren aún más para dotar a sus empleados de la mejor experiencia en lo que a facilidades tecnológicas se refiere, garantizándose así no solo la continuidad de la operación y migración a la digitalización, sino también una mayor satisfacción de sus clientes internos y externos, de la mano de estos otros beneficios: Productividad: Las compañías deben asegurarse el espacio de trabajo completo para que los colaboradores puedan laborar desde cualquier lugar, en cualquier momento, desde cualquier dispositivo y de forma productiva. Para ello, GBM tiene a disposición desde los equipos básicos como computadoras y laptops, mediante sus servicios de gestión como Smart User, hasta softwares para incrementar la productividad de los equipos de trabajo, entre los que sobresalen Cisco Webex Teams o Microsoft Teams. Seguridad: No importa si se encuentra laborando dentro o fuera de su oficina, el espacio de trabajo debe ser una fortaleza contra las amenazas cibernéticas. Las soluciones de GBM abarcan seguridad en la red, punto final y en la nube. Como representantes regionales de Cisco, GBM ofrece soluciones para teletrabajo que tienen como fin resguardar el activo más importante de su compañía, los datos. Entre ellas se encuentran Umbrella, AMP4 EndPoints y Cisco AnyConnect, todos ellos orientados a brindar conexiones seguras, previendo las posibles amenazas. AppGate es otro de los aliados de GBM, que ofrece soluciones enfocadas en la protección de la red. Esta es una opción para aquellas empresas que han implementado de manera acelerada el trabajo remoto, brindándole seguridad mediante un perímetro definido por software. Por su parte, GBM como representante excluviso de IBM en la región, brinda además servicios de gestión de accesos e identidades para la protección de su organización ante infracciones. Eficiencia: La estrategia del negocio y su ejecución son primordiales para la continuidad de la empresa. Las soluciones en administración remota le permiten tener más tiempo para lo esencial, mientras un equipo técnico de GBM gestiona su tecnología con excelencia y con una disponibilidad 24x7. Este beneficio se logra gracias a las herramientas que GBM pone a disposición de sus clientes para administración 100% remota de sus ambientes de TI, garantizando altos niveles de servicio y disponibilidad. GBM además le apoya en la gestión de SAP, brindando renovación de infraestructura, crecimiento de la capacidad, continuidad de negocio, entre otros apoyos funcionales. Agilidad: En este nuevo normal, las aplicaciones, los sistemas y la información deben estar al alcance de los colaboradores, pero de forma segura. GBM, como líder en nube híbrida de la región, le ofrece toda una gama de soluciones ajustables a todos los presupuestos de las compañías relacionada con nube híbrida, servidores y contenedores. En lo que respecta a servicios en nube, GBM pone a disposición la nube privada o bien, las opciones de IBM Cloud, Microsoft Azure, GBM Cloud o la de su preferencia. Sea cual sea su elección, esto le permitirá que su gestión sea ágil y flexible, con cargas de trabajo y capacidad escalable. Si lo que requiere para complementar la seguridad de su compañía es espacio para resguardar su información, nuestra oferta en infraestructura de servidores también forma parte de este beneficio. Innovación: Para los negocios que quieren diferenciarse de sus competidores y brindar mayor valor a sus clientes, la innovación es crítica. Soluciones de inteligencia artificial, automatización de procesos y asesorías, facilitan su trabajo, optimizan el tiempo y agilizan la toma de decisiones. Las soluciones de GBM en este ámbito son variadas y pueden adaptarse a cualquier sector corporativo. Desde sistemas interactivos en los cuales delegue la gestión operativa, hasta consultorías para entender, prototipar y construir los procesos. Como parte de este beneficio, las soluciones en educación, como cursos y certificaciones, apoyan en la formación de sus colaboradores para el desarrolo de habilidades tanto técnicas como blandas para poder contribuir de mejor manera a la organización. La transformación digital de las empresas ya era una realidad. Esta pandemia solamente vino a acelerar el proceso. Los beneficios enlistados en este artículo, resumen la experiencia que GBM brinda a sus clientes desde el ámbito tecnológico, con el fin de apoyarlas desde la asesoría, la implementación y el seguimiento de sus necesidades de TI en general y específicamente para estos tiempos de teletrabajo.  

Por: Luis Blanco

29 Abril, 2020

¿Cómo sé si mi compañía es apta para implementar Inteligencia Artificial?

San José – Abril 2020. Uno de los buscadores de internet más populares de los últimos tiempos, sin duda es Google. ¿Ha visto cómo este predice su búsqueda a partir del momento en que se dispone a escribir cualquier tema que desea buscar? La lógica bajo la cual funciona Google es a partir de la Inteligencia Artificial (AI). AI utiliza análisis predictivo para recomendar búsquedas, que surgen a partir de datos que Google recopila mediante los historiales de búsqueda, ubicación, edad, etc. La Inteligencia Artificial está más presente de lo que se cree en nuestras vidas. El ejemplo anterior es solo una de las variadas aplicaciones de esta tecnología, que nació alrededor de 1950 como parte de la ciencia de datos. La AI tiene como objetivo principal simular la inteligencia humana en las máquinas con la ayuda de acciones programadas, que respondan a la mayor cantidad de escenarios posibles a los que se exponga. Es decir, si queremos ver más allá de esto, el fin que persigue esta ciencia es la de llegar a ser tan autosuficiente, con máquinas que permitan pensar como lo harían lo humanos en términos de capacidad. Dentro de esta tecnología, se encuentran varias disciplinas que funcionan bajo el principio de Inteligencia Artificial. Entre ellas se encuentran: el Machine Learning y el Deep Learning, las cuales buscan utilizar grandes capacidades de datos para encontrar patrones que trabajen con o sin supervisión. A partir de estas disciplinas, es que hoy por hoy las industrias más importantes del mercado están haciendo uso de la AI, diseñando y entrenando máquinas que, alimentadas por la gran cantidad de datos que arroja tanto su operativa interna como externa, puedan automatizar principalmente aquellas acciones que repetitivas. Es así como, desde la perspectiva corporativa, se trata de utilizar la Inteligencia Artificial (AI) para la automatización de tareas, que mejoren los tiempos de respuesta y faciliten la toma de decisiones a partir de los datos. Según el Estudio Global Ejecutivo e Investigación de Inteligencia Artificial del año 2019, 9 de cada 10 líderes de empresas consideran a la Inteligencia Artificial (AI) como una oportunidad nueva para mejorar y optimizar el negocio. En consecuencia con lo anterior, según este mismo estudio, hay un temor latente entre los líderes de las industrias con respecto a que la competencia implemente antes que ellos la Inteligencia Artificial (AI) en sus negocios. Tan solo en el año 2017 este pensamiento estaba presente en el 37% de los empresarios y para el año 2019, el temor crecía a un 45%. Sin duda, lo anterior demuestra una mayor conciencia y preocupación por parte del sector empresarial, en donde se deja ver a la AI como un fuerte componente de la competitividad y elemento decisivo para la sobrevivencia de los negocios en nuestra época. Hoy cualquier empresa, de cualquier tamaño e industria puede beneficiarse del uso de la Inteligencia Artificial. De la mano con la computación y servicios en la nube, es posible construir soluciones de manera rápida y escalable. No obstante, a pesar del temor que corren los tomadores de decisiones de las empresas por quedarse atrás en la implementación de tecnología basada en la Inteligencia Artificial, paradójicamente se enfrentan al desafío de cómo rentabilizar la implementación de AI en sus organizaciones, pues más de un cuarto y casi la mitad de ellas, hacen inversiones significativas en estas soluciones tecnológicas sin notar de inmediato retorno o mejora en la gestión. Para los expertos, esto responde al hecho de que, más que implementar la herramienta per se, debe haber una conciencia de cuáles son los procesos actuales con los que cuenta la compañía y cómo se pueden automatizar. Aunado a eso, la AI no solo supone la solución en sí, sino que busca también empapar, desde la alta gerencia, jefaturas, mandos medios y colaboradores en general, de una cultura corporativa alineada con el pensamiento tecnológico. Para Carlos Portocarrero, Consultor de GBM y experto en AI, las empresas podrían adaptar más de la mitad del porcentaje de su operativa con la Inteligencia Artificial, no solo en compañías de manufactura, sino en industrias de gestiones que generen transacción. Para él, pensar en un alto porcentaje de automatización, aunque si bien es cierto es realizable, conlleva a factores más allá de la tecnología, como por ejemplo: cultura empresarial, resistencia al cambio, que tan avanzada están las organizaciones para tomar decisiones a partir de los datos, contar con procesos claros, definidos y funcionales, así como qué tan impregnada está la Junta Directiva, el C – Level o cualquier tomador de decisión estratégica.   ¿Cómo saber si mi compañía está preparada para implementar la Inteligencia Artificial en sus procesos?   Para Portocarrero, las empresas que deciden implementar Inteligencia Artificial AI, deberán ver esto como una transformación integral, que cruce transversalmente a todas las áreas de la organización y no fijarse en el objetivo único de nada más automatizar. Lo anterior, si se trata de visualizar a la AI en un proyecto grande, pues se puede empezar primero con algo muy pequeño y que genere buenos resultados. ¿Qué significa esto? Primero debe haber un fuerte convencimiento por parte de la alta gerencia, de querer mejorar los procesos de la mano de la tecnología. Seguidamente, deben trabajar cuanto antes de la mano de departamentos como Recursos Humanos y Comunicación Interna, en una estrategia integral de cultura corporativa, que abone el terreno para impregnar en la filosofía organizacional el ADN de la innovación. Lo que sigue después de las acciones anteriores es mapear dentro de la organización todos aquellos procesos que se podrían optimizar y automatizar con la AI. Por último, válgase de los mejores aliados en el mercado que le asesoren, implementen y hagan posible la Inteligencia Artificial en la compañía. Tenga en consideración cuál es el perfil hoy de las compañías que generan valor apoyadas de la Inteligencia Artificial, ya que estas usualmente: Descubren cuáles son los procesos del negocio clave e identifican cómo mejorarlos con IA.  Se involucran en proyectos usualmente riesgosos, que priorizan el aumento del revenue por sobre la reducción de costos.  Unifican la adopción de iniciativas de IA con los esfuerzos de transformación del negocio.  Invierten en talento experto no solo en IA, sino también en datos y cambios de procesos. Reconocen que la IA no es comprender solamente el componente tecnológico. El éxito genuino de la IA depende de la generación de revenue y la inversión de las habilidades de la organización, de utilizar la Inteligencia Artificial de forma transversal.  Adquieren tres objetivos fundamentales: aumento del revenue, eficiencia y reducción de costos. Siguiendo con el perfil, entre las industrias sobresalen tres grandes áreas que las empresas podrían aprovechar para visualizar la Inteligencia Artificial, estas son cadena de valor interna, customer experience y digitalización de productos a través de los servicios. Todas ellas tienen un común denominador: generan registro, es decir base de datos y se basan en transacciones constantes. Justamente, una de las principales industrias que sobresalen en la región centroamericana, corresponden a los centros de contactos o de llamadas. Países como Guatemala y Costa Rica constituyen los principales mercados con más volumen de operaciones  de Contact Center, de acuerdo con el Estudio de Mercado de Contact Center de Centroamérica y México elaborador por la firma Frost and Sullivan. Esta industria de outsourcing se mueve principalmente por el servicio de Customer Experience y por su naturaleza, muchos de sus procesos podrían rentabilizarse de la mano de la Inteligencia Artificial. Solo en este mercado, existen soluciones que podrían automatizarse, mejorarando la experiencia al cliente final, aumentando el rendimiento financiero, disminuyendo el riesgo y creando nuevos modelos de negocio. Con respecto a esto, el Estudio de la firma Frost And Sullivan, menciona dentro de sus recomendaciones que, los Proovedores de Servicio de Contact Center (CCSP por sus siglas en inglés), deben reposicionarse como impulsores de la transformación digital y expertos en la implementación de tecnologías para mejorar procesos. Dentro de este mismo ámbito, el segmento de banca y finanzas podría verse beneficiado con soluciones basadas en AI,entre ellas las gestiones de cobranza de las carteras de clientes, tareas que están en constante generación de transacciones. Para este segmento, GBM como líder en servicios de tecnología de la región, ofrece soluciones tecnológicas en gestión de cobranza, Cognitive Voice Response, Custormer [CP1] Basket Insights, Soluciones internas para RRHH y TI. Estas buscan mejorar la experiencia de los clientes mediante la interacción automática a través de herramientas que simulan la interacción humana, comunicación mediante puntos de contacto como lo son SMA, web, Whatsapp, correo electrónico, redes sociales. GBM, con su expertís en el tema, pone a disposición de sus clientes un enfoque integral para la adopación de inteligencia artificial, bajo el entendido de que no solo se trata de implementar una tecnología. Por medio de diferentes metodologías, áreas de conocimiento y profesionales con experiencia, GBM guía a clientes que se decidan por la AI, a encontrar la ruta para automatizar sus procesos, diseñar soluciones, dar soporte, capacitación y seguimiento a través de todas las etapas que conlleva el implementar Inteligencia Artificial.   El futuro de la AI en las compañías del mundo Cualquier empresa, de cualquier tamaño, en cualquier industria, puede beneficiarse del uso de la Inteligencia Artificial. A partir del insumo principal que necesita la AI, que son los datos, se pueden empezar a construir soluciones. De hecho, la mayor parte de las compañías saben que deben implementar Inteligencia Artificial tarde o temprano. No hacerlo hoy, sería el equivalente a que las empresas de los años noventas no hayan identificado al internet como una catapulta de su productividad. Quienes no se tomen en serio o no consideren la AI relevante tendrán serios problemas de competitividad y servicio al cliente al cabo de los próximos 3 años. Se espera que para el 2021 el 75% de las iniciativas de transformación digital saquen provecho de la AI. Recuerde que la AI no debe ser una estrategia por sí sola, sino una herramienta para alcanzar los objetivos de negocio, alineados con una estrategia global. Es decir, no se inicia con Inteligencia Artificial viendo donde puede ayudar a la estrategia, sino ver en qué parte de la estrategia se necesita soporte y cuál es la mejor forma de proveerlo.   Fuentes: Findings from the 2019 Artificial Intelligence Global Excecutive Study and  Research Project – Winning with AI Estudio Mercado de Contact Center en Centroamérica y México – Frost and Sullivan https://bit.ly/2UFZWaS La Inteligencia Artificial y el aprendizaje automático – Eureka Blog https://bit.ly/3dwVAf2 



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