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Periodista y Lic en Comunicación de Mercadeo. +7 años en industria de telecomunicaciones y tecnología. 

Convierta su empresa en un negocio inteligente

06 Julio, 2021 | El comercio y la industria retail han sido sectores que se vieron perjudicados en el 2020 tras la emergencia sanitaria por Covid-19. Las medidas tomadas por los países como el confinamiento, especialmente el año pasado, obligaron a los mercados a detenerse o cerrar sus puertas físicas, para continuar operando desde sus tiendas electrónicas. Este escenario, aunque si bien es cierto, llegó a ser disruptivo con nuestro día a día, hoy abona el terreno para que las tiendas, almacenes y otros comercios vean en la tecnología un aliado para innovar, optimizar y volver más efectivas sus ventas. Precisamente, la pandemia ha despertado una fuerte competencia en el mercado retail en donde está en disputa lograr la atracción de la mayor cantidad de clientes. De ahí que, pretender estar dentro de este juego usando la metodología de colocación de producto o mercadeo convencional, no será suficiente. A partir de la factura electrónica, un documento digital del que disponen todos los comercios, se puede convertir a una empresa en un negocio inteligente. Datos como el nombre del cliente, correo electrónico, fecha, total de compra y detalle de productos comprados, pueden ayudarnos a segmentar a clientes hasta optimizar sus operaciones con esta información que ya poseen. Con esta data como insumo principal puede crear flujos inteligentes que le permiten mejorar el monitoreo de inventario de manera automatizada e instantánea, a través del diseño de logaritmos que, basados en la información de adquisición por parte de los clientes, indica qué productos se agotan más rápido, cuáles están teniendo más demanda y de cuáles se podría prescindir. La aplicación de inteligencia artificial en este flujo de toma de decisiones le permite crear perfiles de compradores, a partir de un Data Asset, con capacidad de predecir los productos y promociones que pueden tener una aceptación incluso superior al 90%, pues se generan a partir del conocimiento que arroja la data producto del comportamiento de este. Por ejemplo, un supermercado que maneje de forma automatizada la información de un cliente, al leer su factura electrónica con los productos que este usualmente consume, podría saber qué campañas podrían ser efectivas, qué días podrían ser los óptimos para enviarle información y qué rango de precios podrían tener los artículos que promocionan. Estos modelos de predicción que conforman los flujos inteligentes de su negocio se basan en algoritmos diseñados a partir de la inteligencia artificial de Watson, una tecnología provista por GBM, empresa líder de tecnología. Con la data que poseen la mayoría de los comercios, se puede desde segmentar a los clientes, hasta optimizar las operaciones teniendo impacto positivo en el costo de inventario, costo de ventas, rentabilidad operativa, área financiera e impacto en el Customer Lifetime Value explicó Fernando Orozco, Líder de la Práctica de Inteligencia Artificial de GBM. Con la implementación de tecnología, en este caso de la inteligencia artificial, las acciones en el punto de venta se vuelven más estratégicas, dándonos la capacidad de medición de compra, análisis y acción sobre aquellas que más efectividad nos generan. Entre otras cosas, nos permite hacer mejor lo que ya hacemos, hacer lo que ya hacemos más rápido y hacer cosas que antes no podíamos hacer.

Inteligencia artificial: la nueva arma para combatir el cibercrimen

06 Julio, 2021 | El Covid-19 se ha convertido en la carnada perfecta para el phishing. En época de crisis mundial sanitaria, cuando las personas están más necesitadas de información y de ayuda económica, es una tendencia global que los ciberdelincuentes se aprovechen para hacer extensivas campañas maliciosas. Según expertos, cada día los hackers estudian nuevas formas y métodos de estafas, que tienen como fin la suplantación de identidad para el robo de datos financieros e información personal. Estos ciberataques siguen llegando por canales tradicionales, que pueden ser el correo electrónico no deseado, dominios, softwares malignos o incluso, las redes sociales. La vulnerabilidad en los sistemas informáticos y las redes de las compañías ha estado presente desde muchos años atrás. Solamente en el 2019, el 57% de las empresas de América Latina fueron afectadas por ransomware, el 55% atacadas a través de vulnerabilidades no gestionadas y 53% se vieron afectadas por temas de malware, según el Estado de Seguridad de la Información en la Región. Dicho lo anterior, para estas alturas del siglo no cabe duda de que en el mundo existen dos tipos de compañías: las que han sido víctima de un ataque cibernético y las que no, pero que sí lo van a ser. Estas cifras estadísticas de dos dígitos que superan el 50%, son realmente alarmantes. El Covid-19, como enfermedad de magnitud pandémica del 2020, ha venido a evidenciar muchas de esas debilidades. Muy posiblemente, la protección de los datos de su empresa, clientes y proveedores ha sido ignorada durante estos meses en que muchas compañías han optado por hacer trabajo remoto. Lo anterior, obedece en gran parte a que, muchos de los modelos de seguridad informática se pensaron para usuarios que se mantuvieran dentro de las instalaciones, bajo un área de red definida. Una de las principales manifestaciones de los ataques cibernéticos más populares de nuestra época, es el phishing. Este es un método que los ciberdelincuentes utilizan para cometer delitos como robo de información personal, contraseñas, datos de tarjetas de crédito, seguridad social y número de cuentas bancarias. Esto lo hacen mediante el envío de correo electrónicos fraudulentos o dirigiéndolo a un sitio web falso. En el 2019 las infecciones generadas por phishing, aumentaron de un 13% a un 33%, siendo malware el tipo de virus más común. Mientras tanto, desde el 2017, con la aparición del ransomware en el mundo se han detectado pérdidas por más de $5 mil millones, convirtiéndose hoy en día en el principal dolor de cabeza de las compañías de la región. Latinoamérica no escapa a estas estadísticas. Para el 2019, nueve países encabezaban la lista del top 20 de naciones más atacadas, con Brasil y Venezuela arriba, según el reporte de la Cumbre de Ciberseguridad de Kaspersky. Y si queremos hacer un zoom a esta situación, Guatemala, Honduras y Panamá lideraban la lista de países centroamericanos más afectados por esta práctica. La principal razón que encuentran los expertos para que, países del continente presenten estas cifras a nivel de ataques, es sin duda la práctica de que las empresas aún están recurriendo a la piratería (vía principal de contagios) para implementar software en sus sistemas. El hecho de que 97 millones de ataques por phishing hayan sido lanzados en América Latina durante el 2019 evidencia las malas prácticas. Ante ese panorama, la pregunta de hoy es, ¿están preparadas las compañías para tomarle la delantera a los criminales? La buena noticia, es que la misma tecnología nos permite hoy tomar ventaja contra los delincuentes del mundo informático, creando sistemas de prevención que anticipen los millones de ataques que se desarrollan al año solo en América Latina. Sin embargo, hay una serie de retos que deben ser superados antes por las corporaciones. Es así como la inteligencia artificial podría ser el arma para anticiparse a ataques en un nuevo mundo que, sin duda alguna, estará marcado por el trabajo remoto. El panorama nos dice una cosa: la amenaza es real y ante ello es vital visualizar la importancia de los equipos de ciberseguridad en las compañías. ¿Tiene su empresa un centro de operaciones de seguridad? Es importante hacer un diagnóstico interno que nos diga si existe personal interdisciplinario y experto, para garantizar la protección de los sistemas de información y sus datos críticos. Este equipo debe estar un paso delante de los criminales y responder de manera precisa, congruente, con un plan de acción ágil. Según la Enterprise Estrategic Group, en su estudio del 2019, reveló los principales desafíos a los que se están enfrentando estos equipos a nivel global. Dentro de ellos, sobresale el primer gran reto de discernir entre la gran cantidad de información que arrojan las alertas de monitoreo, cuáles son amenazas importantes. Esto se debe a que los equipos están siendo vigilantes de la actividad de todos los sistemas: de la red, externos, en la nube y los sistemas de la compañía. Ese gran universo de información hace que muchas alertas pasen desapercibidas. Según el Enterprise Strategic Group, las empresas están ahogándose en medio de una avalancha de información. El 93% de las organizaciones no tienen la capacidad para clasificar las amenazas de los sistemas de monitoreo y el 44% de las alarmas no están siendo investigadas debido a la cantidad de trabajo que implica. Y acá viene el reto número dos, los centros de operaciones de seguridad están teniendo dificultades para rendir al nivel que se espera de ellos, frente al panorama de amenazas que ataca a las compañías del mundo. Las empresas están perdiendo la capacidad de reaccionar a tiempo a los ataques cibernéticos, tomando en cuenta que en promedio, el atacante permanece en la red víctima más de dos terceras partes del año. ¿Y por qué como empresa debería hacer una inversión en ciberseguridad? Acá la respuesta está en preguntarse cuánto vale para su compañía su reputación frente a clientes, cuánto vale la integridad de sus datos o la propiedad intelectual, cuántos de sus clientes está dispuesto a perder a causa de una brecha de seguridad. Dicho lo anterior, y reflexionando acerca del estado de efectividad de los equipos, es aquí donde debemos considerar el concepto de inteligencia a la operación de seguridad. Debemos usar herramientas que nos permitan aplicar inteligencia de cara a las muchas fuentes de datos, dándonos visibilidad de todo lo que está sucediendo en su organización en tiempo real. El Gestor de Eventos de Seguridad de la Información o SIEM, es una herramienta que nos permite realizar una identificación, recolectando los datos, almacenándolos y analizándolos. Es decir, automatiza el monitoreo de amenazas y ejecuta la defensa ante la gran cantidad de alertas, que como hemos venido leyendo, suceden a diario en las redes de las empresas. Esta herramienta de inteligencia de seguridad, sin duda vuelve eficiente la gestión de monitoreo, optimizando el tiempo y agilizando el papel de los miembros de nuestros equipos informáticos. La inteligencia artificial es la gran tendencia tecnológica de los últimos años. Actualmente, a nivel de seguridad se concibe un paradigma de tres aristas que interrelaciona a los siguientes factores importantes: la experiencia humana, la analítica de seguridad y la inteligencia artificial. La primera nos permite el sentido común para la toma de decisiones, la segunda nos da metodología de flujo de trabajo, permitiendo correlacionar data e identificar patrones y la última, nos da capacidades cognitivas, permitiendo análisis de mucha data y a través del machine learning, nos permite un aprendizaje constante conforme se está expuesto a los diferentes escenarios. El mundo de las amenazas cibernéticas, compuesto de varias capas de información y alertas, le está mostrando a las organizaciones solamente la punta del iceberg a nivel de amenazas. Pero ¿qué pasa con las otras capas de datos que yacen dentro de la red, con un sinnúmero de amenazas? Desafortunadamente el monitoreo normal cada vez está perdiendo de vista estos posibles ataques. La evolución de las amenazas es cada vez más sofisticada. Los mismos ciberdelincuentes se especializan todos los días en acciones de ataques más complejos. La nueva era que emerge es justamente para que tanto hombre y máquina puedan trabajar juntos para resolver problemas de inteligencia, velocidad y precisión.

¿Cómo le permite RPA mantener la continuidad de su negocio en tiempos de crisis?

06 Julio, 2021 | Si hay un sector al cual el Covid-19 sorprendió durante el año 2020, fue al comercial y empresarial de los países afectados, quienes se han visto en la situación de innovar a “empujones” para mantenerse vigentes en un mercado que, de la noche a la mañana, pasó a ser digital. En momentos en que el tiempo es más importante para dedicarlo a la innovación estratégica y en pensar en nuevas formas de adaptar el negocio, automatizar las tareas más repetitivas de las empresas es una necesidad y de la mano de Robotic Process Automation (RPA) se puede conseguir esa optimización en al menos un 70% de la operativa. Los colaboradores digitales o robots están tomando especial relevancia en los últimos dos años. Expertos mencionan que esa será la tendencia posterior a la pandemia. Y es que los beneficios que se pueden lograr a través de Robotic Process Automation son muchos: Crecimiento en los ingresos de aproximadamente un 20%. Aumento en la satisfacción del cliente hasta en un 50%. Ahorro del 30% en los costos operativos. Mejora de la precisión en la estadística. Tiempo rápido de implementación. ROI en apenas 12 meses. RPA puede ser implementado en casi todas las áreas de las empresas: Facturación, Recursos Humanos, Compras, Servicio al Cliente, Gestión de Conocimiento, etc. Y puede llegar a ejecutar tareas como capturar formularios, adjuntos en correos electrónicos, autenticarse en sitios webs, extraer datos de la web, de aplicaciones, realizar cálculos, etc. En un corto tiempo, se pueden obtener soluciones ingeniosas para cada necesidad de las empresas. Tal es el caso del Banco Guayaquil en Ecuador, en donde a partir de RPA se logró en tan solo dos semanas desarrollar una plataforma que permitiera a más de 6 millones de registros del banco refinanciar sus deudas ante la emergencia sanitaria y la dificultad que enfrentaban sus clientes para hacerle frente a la responsabilidad. GBM, empresa líder en tecnología de la región, desarrolla la automatización mediante un marco de trabajo simple y puntual a traves de la herramienta RPA. Para ello, ejecuta la implementación en cinco pasos: Prospectos de automatización Análisis de factibilidad Evaluar complejidad Analizar ROI Diseñar la automatización Estos cinco pasos GBM los resume en tres grandes fases: establecer objetivos, prioridades y finalmente la hoja de ruta, en la cual se programan las automatizaciones a desarrollar. En todas las fases del proceso, el cliente tiene especial participación como protagonista, involucrando a los dueños de los procesos, usuarios y expertos. Como caso de éxito de este proceso de trabajo de GBM y Automation Anywhere, se encuentra la empresa Philips, quienes migraron todas las tareas repetitivas y operativas a las manos de un robot. Para ellos el tiempo uno a uno o el contacto con el cliente es valioso, por lo que vieron de gran valor asignar RPA’s a sus funciones. Philips cuenta con una amplia aplicación de bots en todas sus áreas: Cobranza, Pago de proveedores, Logística y transporte, Diseño de planos, Licitaciones públicas, Business Intelligence, Marketing, etc. En septiembre del 2019 se contaba con 41 bots y en mayo del 2020, ya contabilizan 70 bots en total funcionamiento dentro de los departamentos mencionados anteriormente. Esto les ha traído resultados positivos, los cuales se reflejan en mayor cantidad de trabajo en menos tiempo, retorno de inversión efectivo e inmediato, pues con 8 bots en producción pagan toda la plataforma y ahorro en horas (en solo 5 meses de la implementacón se han ahorrado más de 3000 horas). Decidirse por RPA para Philips ha significado el concentrar su tiempo en ver y analizar el entorno para pensar en el próximo paso de innovación de la compañía, a medida que se ahorra tiempo y dinero en la ejecución de tareas cíclicas que no generan mayor impacto en la empresa. Si desea implementar RPA en su empresa, GBM le ofrece los expertos y la tecnología para llevarlo a cabo.

No tema en dar el paso a la nube híbrida

06 Julio, 2021 | La dinámica de los mercados de nuestra época obliga a las empresas a ser más versátiles, con infraestructuras tecnológicas más flexibles, seguras y escalables. Ante este panorama, no hay dudas de que el almacenamiento en la nube llegó para quedarse. Suponemos que, a estas alturas del siglo, ya está familiarizado con este término. No obstante, partiendo del hecho de que todavía habrá personas o líderes de organizaciones que no tienen claro el concepto, lo volvemos a establecer. Las nubes son entornos de las Tecnologías de la Información que extraen, agrupan y comparten recursos escalables con una red. Imagínese así todo un con junto de nodos como computadoras, formando parte de una red, en donde estos dispositivos electrónicos pueden almacenar información, acceder a una misma documentación simultáneamente en el momento y sitio que así lo deseen. Esa disponibilidad sucede, precisamente porque los recursos no están hospedados en servidores específicos de su compañía o discos duros locales, sino que la información se aloja en la red (internet) dándonos esa independencia de acceso en todo momento. Dentro del concepto de nube, sobresale el término Cloud Computing. Aunque algunas personas han llegado a pensar que ambos conceptos implican lo mismo, estas no son tan siquiera tecnologías en sí mismas. Por un lado, las nubes son entornos donde se ejecutan las aplicaciones, mientras que el Cloud Computing es la acción o función que se encarga de ejecutar cierta carga de trabajo en una nube. Finalmente, las tecnologías per se son los sistemas de software y hardware que se utilizan para diseñar y usar las nubes. Teniendo una vez más este refrescamiento de conceptos, es necesario hacer un breve recorrido sobre los diferentes tipos de nubes que hay y cuáles representan hoy un mayor uso en el mercado por parte de las organizaciones. La nube pública La nube pública es un entorno de almacenamiento creado a partir de recursos ajenos al usuario final, que pueden redistribuirse a otros inquilinos. Estos servicios informáticos son ofrecidos por proveedores externos a través de la internet pública, estando disponibles para todo aquel que desee utilizarlos o comprarlos, tal es el caso de IBM Cloud. Estas nubes pueden ahorrar a las empresas grandes gastos relacionados con la compra, administración y mantenimiento de hardware e infraestructura de aplicaciones locales, pues de ello se encargan sus proveedores. La escalabilidad sigue siendo una característica de las nubes. Bajo esta característica, todos los empleados de una empresa pueden usar la misma aplicación desde cualquier oficina o sucursal, con el dispositivo que prefieran siempre y cuando se tenga acceso a internet. La nube privada En términos generales, estas nubes son entornos de almacenamientos diseñados exclusivamente para un usuario final. Esto es, por ejemplo, cuando una empresa realiza la inversión para que se le cree un espacio de alojamiento en la red donde pueda almacenar y consultar información. Esos recursos a su vez podrán ser consultados por sus colaboradores, desde cualquier dispositivo, siempre y cuando estén conectados a internet y dentro de su red física o virtual. Esta modalidad de nube ha empezado a ser utilizadas por las empresas en centros de datos alquilados de otros proveedores que se encuentran fuera de las instalaciones. Todas las nubes se convierten en nubes privadas cuando la estructura de la informática es exclusiva para un solo usuario. La nube híbrida Si lo que anda buscando es una arquitectura de TI que incorpore las bondades de los dos entornos anteriores, posiblemente la nube híbrida sea su mejor opción. Este entorno de nube se compone de al menos una nube pública y una privada, dos o más nubes privadas, dos o más nubes públicas. La forma en la que funcionan las nubes públicas y privadas siendo parte de una nube híbrida es similar a como lo hacen de forma independiente. Una red de área local, una red de área amplia y una red privada virtual. Las nubes independientes se vuelven híbridas cuando esos entornos se integran y se comunican entre sí, de la forma más sencilla. Aunque todavía hay organizaciones que no se atreven (o se arriesgan) a tener su información dentro de una nube pública, esto por la amenaza que representa para sus datos, la nube híbrida es el paso intermedio ideal para esas compañías. Por un lado, está el centro de datos y la parte más crítica de nuestros procesos protegido y controlado, mientras que por el otro se resuelven el resto de las necesidades con soluciones en la nube pública. Es importante destacar que los entornos de nube pública y privada que forman la nube híbrida son entidades únicas e individuales. La integración o la parte clave en que ambas se complementan para formar la nube híbrida es mediante una interfaz de programación de aplicaciones, quien se encarga de asignar las cargas de trabajo de una nube pública y una privada. Las ventajas más relevantes de la nube híbrida se derivan de su composición mixta. Hay un mayor control, haciendo que las compañías tomen la decisión de qué información crítica se queda en el ámbito privado y cuál se queda en el público, flexibilidad relacionada con su escalabilidad, así como los recursos que puede aportar la nube pública. También se pueden mencionar la optimización de costes, pagando solo por lo que se usa y la sencillez que implica su migración. ¿Cuándo deberían las empresas plantearse el paso a una nube híbrida? Sí es una realidad que muchas compañías están optando por las nubes híbridas. Los datos han demostrado que este mercado está en crecimiento. Para el año 2015, hace 4 años, más del 85% de los CISOs (Chief Data Security Officers por sus siglas en inglés), afirman que sus empresas están migrando a la nube, según un estudio realizado por IBM. Bajo esta demanda, el responsable de aquellas compañías que están pensando en migrar a la nube debería plantearse algunas cuestiones antes de optar por esta opción: ¿Para qué y cómo se va a usar la nube pública durante los próximos 2 años? ¿Qué servicios de nube pública utiliza la empresa y cuáles se deben mantener? ¿Qué plataformas locales es necesario conservar? ¿Cómo se integrará la nube híbrida con las cargas de trabajo actuales? A medida que más empresas adoptan los lineamientos de una economía digital, se ha generado una fuerte demanda por parte de Directores de Tecnología (CTO’s) por estar en la nube. Ante este panorama, los entornos de una nube híbrida les permite acelerar el proceso de innovación para satisfacer las nuevas necesidades del negocio. Las empresas que aún tienen temor de colocar su información en la nube, perfectamente pueden hacer un clasificación de la información más sensible del negocio y aquella que si bien le pertenece, no implicaría mayor daño en caso de ser consultada por terceros Jose Peterson, Vicepresidente de Cloud Services de Clarify360 Ante esa situación, la nube híbrida es la solución ideal. Las empresas por ejemplo podrían tener su portal web, donde los clientes ven información sobre sus horarios de atención y ubicación de oficinas. Este portal bien podría entrar en la nube pública, pero cualquier otra información asociada a datos del cliente, realización de transacciones, acceso a registro médico requeriría de un entorno seguro. De ahí que, la organización puede segmentar este acceso a datos, asignando diferentes direcciones, según la seguridad de asociados, es esto justamente lo maravilloso de los entornos híbridos.

No tema en dar el paso a la nube híbrida

03 Junio, 2020 | San José – junio 2020. La dinámica de los mercados de nuestra época obliga a las empresas a ser más versátiles, con infraestructuras tecnológicas más flexibles, seguras y escalables. Ante este panorama, no hay dudas de que el almacenamiento en la nube llegó para quedarse. Suponemos que, a estas alturas del siglo, ya está familiarizado con este término. No obstante, partiendo del hecho de que todavía habrá personas o líderes de organizaciones que no tienen claro el concepto, lo volvemos a establecer. Las nubes son entornos de las Tecnologías de la Información que extraen, agrupan y comparten recursos escalables con una red. Imagínese así todo un con junto de nodos como computadoras, formando parte de una red, en donde estos dispositivos electrónicos pueden almacenar información, acceder a una misma documentación simultáneamente en el momento y sitio que así lo deseen. Esa disponibilidad sucede, precisamente porque los recursos no están hospedados en servidores específicos de su compañía o discos duros locales, sino que la información se aloja en la red (internet) dándonos esa independencia de acceso en todo momento. Dentro del concepto de nube, sobresale el término Cloud Computing. Aunque algunas personas han llegado a pensar que ambos conceptos implican lo mismo, estas no son tan siquiera tecnologías en sí mismas. Por un lado, las nubes son entornos donde se ejecutan las aplicaciones, mientras que el Cloud Computing es la acción o función que se encarga de ejecutar cierta carga de trabajo en una nube. Finalmente, las tecnologías per se son los sistemas de software y hardware que se utilizan para diseñar y usar las nubes. Teniendo una vez más este refrescamiento de conceptos, es necesario hacer un breve recorrido sobre los diferentes tipos de nubes que hay y cuáles representan hoy un mayor uso en el mercado por parte de las organizaciones. La nube pública La nube pública es un entorno de almacenamiento creado a partir de recursos ajenos al usuario final, que pueden redistribuirse a otros inquilinos. Estos servicios informáticos son ofrecidos por proveedores externos a través de la internet pública, estando disponibles para todo aquel que desee utilizarlos o comprarlos, tal es el caso de IBM Cloud. Estas nubes pueden ahorrar a las empresas grandes gastos relacionados con la compra, administración y mantenimiento de hardware e infraestructura de aplicaciones locales, pues de ello se encargan sus proveedores. La escalabilidad sigue siendo una característica de las nubes. Bajo esta característica, todos los empleados de una empresa pueden usar la misma aplicación desde cualquier oficina o sucursal, con el dispositivo que prefieran siempre y cuando se tenga acceso a internet. La nube privada En términos generales, estas nubes son entornos de almacenamientos diseñados exclusivamente para un usuario final. Esto es, por ejemplo, cuando una empresa realiza la inversión para que se le cree un espacio de alojamiento en la red donde pueda almacenar y consultar información. Esos recursos a su vez podrán ser consultados por sus colaboradores, desde cualquier dispositivo, siempre y cuando estén conectados a internet y dentro de su red física o virtual. Esta modalidad de nube ha empezado a ser utilizadas por las empresas en centros de datos alquilados de otros proveedores que se encuentran fuera de las instalaciones. Todas las nubes se convierten en nubes privadas cuando la estructura de la informática es exclusiva para un solo usuario. La nube híbrida  Si lo que anda buscando es una arquitectura de TI que incorpore las bondades de los dos entornos anteriores, posiblemente la nube híbrida sea su mejor opción. Este entorno de nube se compone de al menos una nube pública y una privada, dos o más nubes privadas, dos o más nubes públicas. La forma en la que funcionan las nubes públicas y privadas siendo parte de una nube híbrida es similar a como lo hacen de forma independiente. Una red de área local, una red de área amplia y una red privada virtual. Las nubes independientes se vuelven híbridas cuando esos entornos se integran y se comunican entre sí, de la forma más sencilla. Aunque todavía hay organizaciones que no se atreven (o se arriesgan) a tener su información dentro de una nube pública, esto por la amenaza que representa para sus datos, la nube híbrida es el paso intermedio ideal para esas compañías. Por un lado, está el centro de datos y la parte más crítica de nuestros procesos protegido y controlado, mientras que por el otro se resuelven el resto de las necesidades con soluciones en la nube pública.  Es importante destacar que los entornos de nube pública y privada que forman la nube híbrida son entidades únicas e individuales. La integración o la parte clave en que ambas se complementan para formar la nube híbrida es mediante una interfaz de programación de aplicaciones, quien se encarga de asignar las cargas de trabajo de una nube pública y una privada. Las ventajas más relevantes de la nube híbrida se derivan de su composición mixta. Hay un mayor control, haciendo que las compañías tomen la decisión de qué información crítica se queda en el ámbito privado y cuál se queda en el público, flexibilidad relacionada con su escalabilidad, así como los recursos que puede aportar la nube pública. También se pueden mencionar la optimización de costes, pagando solo por lo que se usa y la sencillez que implica su migración. ¿Cuándo deberían las empresas plantearse el paso a una nube híbrida? Sí es una realidad que muchas compañías están optando por las nubes híbridas. Los datos han demostrado que este mercado está en crecimiento. Para el año 2015, hace 4 años, más del 85% de los CISOs (Chief Data Security Officers por sus siglas en inglés), afirman que sus empresas están migrando a la nube, según un estudio realizado por IBM.  Bajo esta demanda, el responsable de aquellas compañías que están pensando en migrar a la nube debería plantearse algunas cuestiones antes de optar por esta opción: ¿Para qué y cómo se va a usar la nube pública durante los próximos 2 años? ¿Qué servicios de nube pública utiliza la empresa y cuáles se deben mantener? ¿Qué plataformas locales es necesario conservar? ¿Cómo se integrará la nube híbrida con las cargas de trabajo actuales? A medida que más empresas adoptan los lineamientos de una economía digital, se ha generado una fuerte demanda por parte de Directores de Tecnología (CTO’s) por estar en la nube. Ante este panorama, los entornos de una nube híbrida les permite acelerar el proceso de innovación para satisfacer las nuevas necesidades del negocio. De acuerdo con Joe Peterson, Vicepresidente de Cloud Services de Clarify360, las empresas que aún tienen temor de colocar su información en la nube, perfectamente pueden hacer un clasificación de la información más sensible del negocio y aquella que si bien le pertenece, no implicaría mayor daño en caso de ser consultada por terceros. Ante esa situación, la nube híbrida es la solución ideal. Las empresas por ejemplo podrían tener su portal web, donde los clientes ven información sobre sus horarios de atención y ubicación de oficinas. Este portal bien podría entrar en la nube pública, pero cualquier otra información asociada a datos del cliente, realización de transacciones, acceso a registro médico requeriría de un entorno seguro. De ahí que, la organización puede segmentar este acceso a datos, asignando diferentes direcciones, según la seguridad de asociados, es esto justamente lo maravilloso de los entornos híbridos.     Fuentes:  Concepto de nube – Red Hat https://www.redhat.com/es/topics/cloud Concepto de nube pública – Microsoft Azure https://azure.microsoft.com/es-es/overview/what-is-a-public-cloud/ IBM Blog Latinoamérica – La nube híbrida en una mentalidad de transformación digital https://ibm.co/2UPFhS7  

Ciberseguridad en tiempos de virus: ¿está preparada su empresa para enfrentar un contagio informático?

21 Mayo, 2020 | San José – Mayo 2020. Sin duda alguna, la nueva década del siglo inició con la noticia de que un nuevo tipo de Coronavirus había nacido en un mercado de animales silvestres en Wuhan, ciudad de la provincia Hubei en China. Es así como, a partir de enero del 2020 y hasta la fecha, la enfermedad producida por el virus se propagó en la mayor parte del territorio de China y fuera de sus fronteras. Contagió a más de 160 países y obligó a todos los gobiernos a tomar las medidas necesarias, para resguardar la salud de la población de una eminente pandemia. El SARS – CoV2 se consagró como un ser microscópico, con una tasa de contagio de 1,4 a 2,5, es decir, cada persona infectada puede a su vez infectar a entre 2 a 3 personas, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Hoy los gobiernos de muchos países luchan contra el SARS – CoV2 causante de la enfermedad COVID – 19, por evitar a toda costa el contagio y frenar la pandemia que colateralmente ha dado un duro golpe a la economía por interrupción de la cadena de valor de las principales industrias. Está claro que cuando se trata de salud pública y está en juego la vida humana, se deben tomar acciones para garantizar su estabilidad. No ponemos en duda que las autoridades de salud, los esfuerzos conjuntos de los gobiernos del mundo y la disciplina de las personas para acatar las recomendaciones finalizarán con esta propagación. El tema que atañe a este artículo nos obligaba a conocer los principales datos de la situación actual y dicho lo anterior, el contexto nos demanda hacernos una pregunta. ¿Se ha puesto usted a pensar cómo afectaría el contagio de un virus al mundo cibernético? Sin duda, en lo que respecta a este otro plano, vale la pena recalcar que las compañías y los gobiernos del mundo son poseedores de uno de los activos más importantes de la época: los datos y la información. El espacio cibernético ha estado con predisposición a estas posibilidades desde que la red se globalizó. Tan solo en el año 2019, los malware’s se posicionaron como el principal ataque a los sistemas de las compañías, según el Reporte de Referencia de Cisco del 2019.  Esta forma de afectación consiste en un código malicioso diseñado para infiltrarse en un sistema con el fin de dañar o robar los datos. El correo electrónico es el vector de contagio principal, según los expertos. Los virus informáticos como una peligrosa ofensiva a las compañías del mundo Así como la expansión de la pandemia del COVID – 19 ha llamado la atención en el mundo, primero por el peligro que representa para las vidas humanas, seguido por la recesión y estancamiento de las economías globales, una infección en los sistemas informáticos no debería minimizarse en el mundo de los códigos binarios que resguarda las transacciones, gestiones, información y datos en general de miles de compañías. ¿Están preparados los gobiernos corporativos de las empresas para un contagio cibernético? Un virus informático realmente es capaz de tumbar y sustraer la identidad de un sitio en cuestión de segundos. Según datos de expertos, los ciberataques hoy por hoy están a la orden del día. El origen de estos ataques es incentivado por varias razones, entre ellas curiosidad, fama, explotación de vulnerabilidades, burla, etc, pero la principal de ellas es la extorsión y dinero. Según expertos, se cree que están generando más dinero que el trasiego de drogas. El mundo empresarial está lidiando a menudo con 4 tipos de ataques cibernéticos. Un 90% lo están haciendo contra el Malware, un 89% contra el Phishing, un 47% contra el Social Engineering y un 28% contra el DoS. El caos que estos virus podrían generar en las compañías van desde provocar malestar temporal en el usuario, impedir el funcionamiento de algún equipo, hasta incluso borrar o extraer data sensible de las empresas. ¿Tiene el equipo de ciberseguridad de su empresa un plan de acción para actuar frente a estos ataques? Aunque la pregunta puede resultar obvia, las últimas cifras globales dicen lo contrario. Aunque las compañías y sus directivos de TI mencionen estar preparados para combatir el cibercrimen, la realidad es otra. Solamente en el 2019, el 57% de las empresas de América Latina fueron afectadas por ransomware, el 55% atacadas a través de vulnerabilidades no gestionadas y 53% se vieron afectadas por temas de malware, según el Estado de Seguridad de la Información en la Región. Según Kaspersky, el pasado 2019 confirmó lo importante que es la ciberseguridad en entornos corporativos, donde se registraron fugas de datos significativas tras ataques a empresas públicas, gobiernos municipales y entidades críticas. Tras ese panorama, vaticinan un 2020 con aumento de los ataques en la región, especialmente en aquellos identificados con un impacto mayor en la reputación. Esto también impulsara la expansión de crímenes que no se han desplegado por toda la región, como el SIM swapping y ciertos tipos de ataques financieros. La Guía para el Manejo de Incidentes Computacionales del National Institute Of Standards and Technology (NIST, por sus siglas en inglés), existen 4 fases para la creación de una metodología que prepare al personal ante cualquier incidencia: Fase de preparación: Esto va desde entrenar al equipo de respuesta, hasta la adquisición de las herramientas necesarias, pero también debe prevenir posibles incidentes asegurando que su infraestructura esté lo suficiente segura. Fase de detección y análisis: Como el riesgo residual es inevitable aún después de estos controles mencionados en la fase de preparación, esta fase se vuelve vital para alertar a la organización cuando ocurra un incidente. De acuerdo con la gravedad del ataque, la empresa podrá mitigar el impacto y finalmente contenerlo. Fase de contención, erradicación y recuperación: durante esta fase puede que se regrese a la etapa de detección y análisis. Por ejemplo, mientras erradicamos un incidente de malware en un equipo, verificamos si hay equipos adicionales infectados. Fase post accidente: en esta fase se emite el informe donde se detallan las causas, el costo del incidente y los pasos que la organización debe tomar para prevenir incidentes a futuro. Desde luego, tener un plan de acción o metodología para hacerle frente al panorama de ataques se debe complementar con la actualización de los equipos y las herramientas involucradas en la defensa de la red. En el mercado existen muchas de ellas que pueden ayudar a prevenir estos inicidentes. Un gran ejemplo de ello es Qradar, el SIEM de IBM disponible a través de GBM, el cual valiéndose de Inteligencia Artificial permite análisis cognitivo, ayudando a detectar y tomando decisiones de una forma más agilizada. Virus hay de muchos sabores y colores. Al igual que sucede en el campo biológico con los virus, en el cibernético estos están en una mutación constante y cada día pueden surgir nuevos tipos de ellos. Puede que se logre inmunizar los equipos de un virus basado en vulnerabilidad aplicando un parche o una actualización, pero diariamente se están creando nuevas versiones de ellos, unido a la astucia e innovación con la que están actuando los malhechores del internet.   Fuentes: Instituto Salud Global de Barcelona: https://www.isglobal.org/coronavirus Organización Mundial de la Salud: https://bit.ly/2UvpsQq Johnns Hopkins University and Medicine: https://coronavirus.jhu.edu/map.html Reporte de referencia Cisco 2019: https://bit.ly/2Up3P43 Estado de Seguridad de Información en las empresas de la Región - https://bit.ly/3aGOFxn Cumbre Latinoamericana de Seguridad de Kaspersky - https://bit.ly/2S4RstM National Institute of Standards and Technology https://bit.ly/3duvoAZ Guía del NIST https://nvlpubs.nist.gov/nistpubs/SpecialPublications/NIST.SP.800-61r2.pdf

¿Cómo sé si mi compañía es apta para implementar Inteligencia Artificial?

29 Abril, 2020 | San José – Abril 2020. Uno de los buscadores de internet más populares de los últimos tiempos, sin duda es Google. ¿Ha visto cómo este predice su búsqueda a partir del momento en que se dispone a escribir cualquier tema que desea buscar? La lógica bajo la cual funciona Google es a partir de la Inteligencia Artificial (AI). AI utiliza análisis predictivo para recomendar búsquedas, que surgen a partir de datos que Google recopila mediante los historiales de búsqueda, ubicación, edad, etc. La Inteligencia Artificial está más presente de lo que se cree en nuestras vidas. El ejemplo anterior es solo una de las variadas aplicaciones de esta tecnología, que nació alrededor de 1950 como parte de la ciencia de datos. La AI tiene como objetivo principal simular la inteligencia humana en las máquinas con la ayuda de acciones programadas, que respondan a la mayor cantidad de escenarios posibles a los que se exponga. Es decir, si queremos ver más allá de esto, el fin que persigue esta ciencia es la de llegar a ser tan autosuficiente, con máquinas que permitan pensar como lo harían lo humanos en términos de capacidad. Dentro de esta tecnología, se encuentran varias disciplinas que funcionan bajo el principio de Inteligencia Artificial. Entre ellas se encuentran: el Machine Learning y el Deep Learning, las cuales buscan utilizar grandes capacidades de datos para encontrar patrones que trabajen con o sin supervisión. A partir de estas disciplinas, es que hoy por hoy las industrias más importantes del mercado están haciendo uso de la AI, diseñando y entrenando máquinas que, alimentadas por la gran cantidad de datos que arroja tanto su operativa interna como externa, puedan automatizar principalmente aquellas acciones que repetitivas. Es así como, desde la perspectiva corporativa, se trata de utilizar la Inteligencia Artificial (AI) para la automatización de tareas, que mejoren los tiempos de respuesta y faciliten la toma de decisiones a partir de los datos. Según el Estudio Global Ejecutivo e Investigación de Inteligencia Artificial del año 2019, 9 de cada 10 líderes de empresas consideran a la Inteligencia Artificial (AI) como una oportunidad nueva para mejorar y optimizar el negocio. En consecuencia con lo anterior, según este mismo estudio, hay un temor latente entre los líderes de las industrias con respecto a que la competencia implemente antes que ellos la Inteligencia Artificial (AI) en sus negocios. Tan solo en el año 2017 este pensamiento estaba presente en el 37% de los empresarios y para el año 2019, el temor crecía a un 45%. Sin duda, lo anterior demuestra una mayor conciencia y preocupación por parte del sector empresarial, en donde se deja ver a la AI como un fuerte componente de la competitividad y elemento decisivo para la sobrevivencia de los negocios en nuestra época. Hoy cualquier empresa, de cualquier tamaño e industria puede beneficiarse del uso de la Inteligencia Artificial. De la mano con la computación y servicios en la nube, es posible construir soluciones de manera rápida y escalable. No obstante, a pesar del temor que corren los tomadores de decisiones de las empresas por quedarse atrás en la implementación de tecnología basada en la Inteligencia Artificial, paradójicamente se enfrentan al desafío de cómo rentabilizar la implementación de AI en sus organizaciones, pues más de un cuarto y casi la mitad de ellas, hacen inversiones significativas en estas soluciones tecnológicas sin notar de inmediato retorno o mejora en la gestión. Para los expertos, esto responde al hecho de que, más que implementar la herramienta per se, debe haber una conciencia de cuáles son los procesos actuales con los que cuenta la compañía y cómo se pueden automatizar. Aunado a eso, la AI no solo supone la solución en sí, sino que busca también empapar, desde la alta gerencia, jefaturas, mandos medios y colaboradores en general, de una cultura corporativa alineada con el pensamiento tecnológico. Para Carlos Portocarrero, Consultor de GBM y experto en AI, las empresas podrían adaptar más de la mitad del porcentaje de su operativa con la Inteligencia Artificial, no solo en compañías de manufactura, sino en industrias de gestiones que generen transacción. Para él, pensar en un alto porcentaje de automatización, aunque si bien es cierto es realizable, conlleva a factores más allá de la tecnología, como por ejemplo: cultura empresarial, resistencia al cambio, que tan avanzada están las organizaciones para tomar decisiones a partir de los datos, contar con procesos claros, definidos y funcionales, así como qué tan impregnada está la Junta Directiva, el C – Level o cualquier tomador de decisión estratégica.   ¿Cómo saber si mi compañía está preparada para implementar la Inteligencia Artificial en sus procesos?   Para Portocarrero, las empresas que deciden implementar Inteligencia Artificial AI, deberán ver esto como una transformación integral, que cruce transversalmente a todas las áreas de la organización y no fijarse en el objetivo único de nada más automatizar. Lo anterior, si se trata de visualizar a la AI en un proyecto grande, pues se puede empezar primero con algo muy pequeño y que genere buenos resultados. ¿Qué significa esto? Primero debe haber un fuerte convencimiento por parte de la alta gerencia, de querer mejorar los procesos de la mano de la tecnología. Seguidamente, deben trabajar cuanto antes de la mano de departamentos como Recursos Humanos y Comunicación Interna, en una estrategia integral de cultura corporativa, que abone el terreno para impregnar en la filosofía organizacional el ADN de la innovación. Lo que sigue después de las acciones anteriores es mapear dentro de la organización todos aquellos procesos que se podrían optimizar y automatizar con la AI. Por último, válgase de los mejores aliados en el mercado que le asesoren, implementen y hagan posible la Inteligencia Artificial en la compañía. Tenga en consideración cuál es el perfil hoy de las compañías que generan valor apoyadas de la Inteligencia Artificial, ya que estas usualmente: Descubren cuáles son los procesos del negocio clave e identifican cómo mejorarlos con IA.  Se involucran en proyectos usualmente riesgosos, que priorizan el aumento del revenue por sobre la reducción de costos.  Unifican la adopción de iniciativas de IA con los esfuerzos de transformación del negocio.  Invierten en talento experto no solo en IA, sino también en datos y cambios de procesos. Reconocen que la IA no es comprender solamente el componente tecnológico. El éxito genuino de la IA depende de la generación de revenue y la inversión de las habilidades de la organización, de utilizar la Inteligencia Artificial de forma transversal.  Adquieren tres objetivos fundamentales: aumento del revenue, eficiencia y reducción de costos. Siguiendo con el perfil, entre las industrias sobresalen tres grandes áreas que las empresas podrían aprovechar para visualizar la Inteligencia Artificial, estas son cadena de valor interna, customer experience y digitalización de productos a través de los servicios. Todas ellas tienen un común denominador: generan registro, es decir base de datos y se basan en transacciones constantes. Justamente, una de las principales industrias que sobresalen en la región centroamericana, corresponden a los centros de contactos o de llamadas. Países como Guatemala y Costa Rica constituyen los principales mercados con más volumen de operaciones  de Contact Center, de acuerdo con el Estudio de Mercado de Contact Center de Centroamérica y México elaborador por la firma Frost and Sullivan. Esta industria de outsourcing se mueve principalmente por el servicio de Customer Experience y por su naturaleza, muchos de sus procesos podrían rentabilizarse de la mano de la Inteligencia Artificial. Solo en este mercado, existen soluciones que podrían automatizarse, mejorarando la experiencia al cliente final, aumentando el rendimiento financiero, disminuyendo el riesgo y creando nuevos modelos de negocio. Con respecto a esto, el Estudio de la firma Frost And Sullivan, menciona dentro de sus recomendaciones que, los Proovedores de Servicio de Contact Center (CCSP por sus siglas en inglés), deben reposicionarse como impulsores de la transformación digital y expertos en la implementación de tecnologías para mejorar procesos. Dentro de este mismo ámbito, el segmento de banca y finanzas podría verse beneficiado con soluciones basadas en AI,entre ellas las gestiones de cobranza de las carteras de clientes, tareas que están en constante generación de transacciones. Para este segmento, GBM como líder en servicios de tecnología de la región, ofrece soluciones tecnológicas en gestión de cobranza, Cognitive Voice Response, Custormer [CP1] Basket Insights, Soluciones internas para RRHH y TI. Estas buscan mejorar la experiencia de los clientes mediante la interacción automática a través de herramientas que simulan la interacción humana, comunicación mediante puntos de contacto como lo son SMA, web, Whatsapp, correo electrónico, redes sociales. GBM, con su expertís en el tema, pone a disposición de sus clientes un enfoque integral para la adopación de inteligencia artificial, bajo el entendido de que no solo se trata de implementar una tecnología. Por medio de diferentes metodologías, áreas de conocimiento y profesionales con experiencia, GBM guía a clientes que se decidan por la AI, a encontrar la ruta para automatizar sus procesos, diseñar soluciones, dar soporte, capacitación y seguimiento a través de todas las etapas que conlleva el implementar Inteligencia Artificial.   El futuro de la AI en las compañías del mundo Cualquier empresa, de cualquier tamaño, en cualquier industria, puede beneficiarse del uso de la Inteligencia Artificial. A partir del insumo principal que necesita la AI, que son los datos, se pueden empezar a construir soluciones. De hecho, la mayor parte de las compañías saben que deben implementar Inteligencia Artificial tarde o temprano. No hacerlo hoy, sería el equivalente a que las empresas de los años noventas no hayan identificado al internet como una catapulta de su productividad. Quienes no se tomen en serio o no consideren la AI relevante tendrán serios problemas de competitividad y servicio al cliente al cabo de los próximos 3 años. Se espera que para el 2021 el 75% de las iniciativas de transformación digital saquen provecho de la AI. Recuerde que la AI no debe ser una estrategia por sí sola, sino una herramienta para alcanzar los objetivos de negocio, alineados con una estrategia global. Es decir, no se inicia con Inteligencia Artificial viendo donde puede ayudar a la estrategia, sino ver en qué parte de la estrategia se necesita soporte y cuál es la mejor forma de proveerlo.   Fuentes: Findings from the 2019 Artificial Intelligence Global Excecutive Study and  Research Project – Winning with AI Estudio Mercado de Contact Center en Centroamérica y México – Frost and Sullivan https://bit.ly/2UFZWaS La Inteligencia Artificial y el aprendizaje automático – Eureka Blog https://bit.ly/3dwVAf2