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Por: Easy Solutions

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21 Junio, 2017

El año pasado fue una época sin precedentes en la industria de la ciberseguridad con un número récord de vulnerabilidades explotadas y brechas de alto perfil. Una de estas vulnerabilidades se conoce como noticias falsas. En ella, los cibercriminales realizan grandes esfuerzos para que historias falsas aparenten ser verídicas. El objetivo real de estas historias es engañar a los lectores y generar ganancias a través de la generación de clics y “shares”. Ejemplos recientes de estas noticias incluyen aquella en la que se declara que el Papa Francisco apoyó a Donald Trump, u otra en la que se menciona que Hillary vendió armas al grupo extremista ISIS.

Una página de noticias falsas fue diseñada para asemejarse a la página real de Forbes. Su contenido fraudulento fue tuiteado, publicado en Facebook y promovido en motores de búsqueda, entre otros.

Otro ejemplo de noticia falsa convoca a los usuarios a dar clic en determinados enlaces. Así, los usuarios son redirigidos a sitios donde inadvertidamente revelan información sensitiva.

¿Desea una muestra gratis? Primero llene este formulario con sus datos personales, la muestra gratis obviamente nunca llega, y en cambio el usuario final sí compartió una cantidad significativa de información personal con cibercriminales en algún lugar del mundo.

Un problema mucho más complejo
Lo que observamos hoy se asemeja en gran medida a los ataques de phishing de 2002. En ese momento, nadie pudo predecir qué tan dañinos esos ataques realmente iban a ser.

Actualmente, los criminales se han lanzado a la caza de información relevante, como los titulares amarillistas, los cuales les permiten lanzar y monetizar ataques exitosamente. Los cibercriminales de hoy están en capacidad de controlar los anuncios publicitarios, perfiles sociales, contenidos y noticias que vemos. Ellos sacan provecho de la forma en que consumimos información, lo cual define lo que vemos y a dónde nos dirigimos en el cibermundo.

La tecnología permite construir sobre la marcha los contenidos que el público desea ver, la información que capturará su atención y los llamados a la acción que generarán clics. ¿Es usted un católico practicante que sigue contenido relacionado en sitios web y redes sociales? Entonces si ve un titular sobre el Papa brindando su apoyo a Donald Trump, es muy probable que usted de clic en él para conocer más. En la mayoría de casos, los criminales ya están en nuestros dispositivos, conociendo y prediciendo dónde vamos a hacer el siguiente clic.

Cada vez es mayor la dificultad para que los usuarios finales sepan si lo que están viendo en su smartphone, tableta o computador realmente proviene de una fuente fidedigna. Asimismo, la popularidad de las redes sociales solo empeora la diseminación de noticias falsas. No obstante, este problema no solo afecta a las agencias de noticias. Virtualmente, cualquier compañía puede ser impactada negativamente por ataques online que suplanten su identidad, logos, imagen, sitios web, perfiles sociales, empleados y demás. De esta forma, el concepto de confianza digital ganará más relevancia este año.

¿Cómo pueden las organizaciones establecer confianza?

A medida que nos adentramos en este nuevo mundo, el monitoreo proactivo de marcas y activos digitales es más importante que nunca. Los clientes esperan que organizaciones públicas y privadas tomen medidas adecuadas en contra del cibercrimen, especialmente si dichas organizaciones facilitan interacciones y transacciones digitales.

El billonario Warren Buffett conoce la importancia de la imagen de una compañía, y cómo esta puede verse manchada fácilmente. “Toma 20 años construir una reputación y 5 minutos arruinarla. Si considera esto, hará las cosas de forma diferente,” expresó Buffet.

El objetivo de los criminales es contaminar diversos canales digitales e interactuar con los usuarios. Un enfoque proactivo evitará: invertir altas sumas de dinero en la recuperación después de un ataque y redirigir recursos adicionales para sofocar una crisis y reparar la reputación de la organización.

Así que ¿cómo pueden las organizaciones garantizar la protección contra amenazas digitales? Y ¿cómo pueden hacer las cosas de forma diferente?

Todo comienza con la implementación de una estrategia proactiva para combatir diversas amenazas. Por consiguiente, las organizaciones deben:

  • Establecer monitoreo y análisis constante de su canal de email, redes sociales y plataformas web mediante integración personalizada de conjuntos de datos.
  • Trabajar con un proveedor de protección contra amenazas que clasifique y analice datos masivos a través de técnicas de machine learning con el fin de identificar y desactivar amenazas tan rápido como sea posible.
  •  Instalar mecanismos de desactivación que minimicen el impacto de un ataque sobre empleados o usuarios.
  • Implementar un enfoque multinivel que cubra todo el ciclo de vida del fraude, previniendo y detectando ataques.

Claramente,    las    agencias    de    noticias no    deberían    ser    las    únicas    interesadas en    la    propagación    indiscriminada    de desinformación. No es ningún secreto que una empresa con una débil reputación puede

llegar a sufrir grandes pérdidas financieras. Las compañías deben enfocarse en el futuro, no en el miedo al fraude.

Edición #69

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Contenido

 

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  • 5 innovaciones que transformarán nuestras vidas en 5 años
  • Reacción a la iniciativa de inteligencia artificial
  • En busca del “da Vinci Digital”
  • Diseñando experiencias de usuario
  • APIs la nueva economía digital de consumo
  • Evite ser una víctima más
  • Noticias falsas y confianza digital
  • Gestión de activos empresariales usando analítica
  • Lenovo reafirma su liderazgo
  • Meraki, tecnología que simplemente funciona
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