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Por: Edwin Iraheta

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21 Junio, 2017

La  sociedad  está  viviendo  cambios acelerados gracias, en gran parte, a los avances de la ciencia y la tecnología.

Cuestionamos los sistemas e instituciones que le han dado forma a nuestras vidas, algunos hablan que el capitalismo y la globalización nos fallaron en llevar riqueza y prosperidad, otros dicen que las democracias no están preparadas para la digitalización y que por ello se están observando movimientos políticos populistas o nacionalistas en todo el mundo y que terminaremos gobernados por una dictadura de datos. En lo personal, me gusta pensar en forma positiva que estamos frente a nuevo movimiento cultural renacentista en donde las ideas del humanismo “digital” están buscando una nueva concepción del hombre y del mundo; una nueva oportunidad como sociedad para poner al ser humano en el centro del sistema para su bienestar.

Los negocios no escapan a este movimiento renacentista digital, estamos siendo testigos como la FANGA (Facebook, Amazon, Netflix, Google, Apple) está redefiniendo el juego en casi todas las industrias. Facebook sabe sobre qué o quién está nuestra atención, Amazon sabe lo que consumimos, Netflix sabe dónde están nuestras pasiones, Google sabe nuestros intereses y preocupaciones, Apple tiene el lugar donde todos convergen con Silicon Valley como la capital del Renacimiento Digital, la Florencia de nuestra época.

Y es que ciertamente no es lo mismo hacer negocios en la economía de los datos donde todo se consigue “gratis” si estás dispuesto a entregar tu privacidad. Es por ello, que las empresas han visto en la innovación la forma de sobrevivir a estos tiempos de cambios y están en busca de los da Vinci que les ayuden a transformar sus negocios análogos en obras de arte digitales.

Pero a diferencia de la FANGA que crearon sus negocios desde el inicio como obras de arte digitales (que buscan capturar nuestro tiempo, nuestra atención en sus productos monetizando en su mayoría gracias a nuestros datos). Las empresas tradicionales no tienen un lienzo en blanco para iniciar un nuevo camino digital, por lo que la innovación corporativa necesita encontrar el delicado balance entre crear, destruir y transformar sus capacidades, productos y servicios. No se puede llegar un día y dejar de ser Blockbuster y cerrar todas las tiendas físicas de renta de videos para mañana vender suscripciones mensuales de contenido digital.

Además, para hacer el reto más interesante no existe una receta para la transformación digital corporativa; y, aunque hay muchas personas dentro de su empresa que seguramente hablan del tema, lo más probable es que para cada uno de ellos el término signifique cosas diferentes: en operaciones, puede incorporar inteligencia artificial y automatización; en mercadeo, nuevos productos que seduzcan al cliente en redes sociales o en dispositivos móviles; para finanzas, la implementación de un nuevo sistema que reduzca costos; para TI sea comprar y utilizar tecnología de moda. Y, es por esto, que la innovación corporativa es tan difícil; alinear a todos los actores dentro y fuera de la empresa requiere de mucho esfuerzo ya que cada miembro importante por lo general tiene motivaciones y entendimientos diferentes.

La mayoría de CEOs de las empresas en Centroamérica están nombrando responsables de innovación (da Vincis Digitales) que lideren la transformación digital por medio de la creación de unidades tipo laboratorios de innovación digital, en donde se realizan experimentos sobre cómo incorporar nuevas tecnologías a la generación de ingresos del negocio. Sin embargo, querido lector, aunque le cueste creerlo, la transformación digital no se trata de tecnología, se trata de poner al ser humano (cliente, colaborador o socio de negocio) en el centro del diseño de su nueva obra de arte digital, al igual como lo intentó el movimiento renacentista en el siglo XV.

Para poner al ser humano en el centro se debe estar dispuesto a cuestionarlo todo, se acabaron las verdades sagradas y las unidades de innovación con sus da Vincis Digitales. Necesitan lograr la alineación y el entendimiento de todos los actores empresariales, pero sobre todo comprender sus intereses y administrarlos.

Conversemos un poco sobre ellos:

El primer grupo de actores es “el Core del Negocio”; es la fuente de ingresos y de poder de la empresa. Cuando el negocio va bien no se tiene mucha hambre de innovación, cuando no va bien busca reducir costos. Este grupo liderado por el CEO buscará innovación rápida, el CFO preguntará cuál es el retorno de inversión en cada iniciativa, el CHRO preguntará cómo pueden crear una cultura tipo startup, al CIO le preocupará cómo dar recursos tecnológicos a la innovación sin afectar la operación del negocio, y las cabezas de las unidades de negocio (LOB) buscarán que los esfuerzos de innovación den resultados de ventas en el corto plazo.

Las unidades de innovación deben invertir la mayor cantidad de esfuerzo en mantener alineación y entendimiento con este grupo y buscar el apoyo en recursos y compromiso para iniciativas de largo plazo (ellos son los Sforza y Medicis de los da Vinci Digitales los mecenas del renacimiento corporativo). De lo contrario, las iniciativas corren el riesgo de cubrir pequeños huecos operativos que no generen un impacto transformacional.

El segundo grupo de actores es “el ecosistema de innovación”; estos personajes no son declarados de forma oficial y las unidades de innovación tienen que identificarlos y ser el punto central de las comunicaciones para las iniciativas, además éstos pueden ser internos o externos a la empresa lo que hace un poco más difícil la alineación y entendimiento.
 
Está el “cinema de innovación” es decir actores cercanos al C-level que apoyan consultorías y organizan conferencias con expositores de alto nivel, está el “desarrollo o aceleración corporativa” que buscarán comprar la innovación en lugar de esperar que suceda de forma orgánica, también están los “innovadores solitarios” y son el resultado de las LOB buscando realizar sus propias iniciativas, por último están “los startups, universidades y aceleradoras”. Estos actores son totalmente externos a la empresa y están en búsqueda de recursos para sus iniciativas.

Con los actores del “ecosistema de innovación” es importante sumar esfuerzos y minimizar las rivalidades al máximo, no queremos una guerra entre Miguel Ángel y da Vinci Digitales.

El tercer grupo de actores son “los clientes”; estos personajes son la razón de todo el movimiento renacentista digital y lo único que quieren es que su empresa les lleve valor.

Las unidades de innovación deben hacerlos parte de la creación de productos y servicios digitales, convencerlos que sean co-creadores desde del inicio y para ello los da Vinci Digitales tienen a disposición las técnicas de última generación para realizar procesos de innovación donde el cliente sea el centro del diseño, el corazón de la obra maestra. “Design Thiking” es la metodología que la mayoría del FANGA ha utilizado para fomentar la creatividad en el diseño y creación de productos y servicios en tiempos cortos cumpliendo las necesidades de los clientes con una experiencia de consumo que los sorprenda.

No hay que olvidar que no solo estamos creando productos y servicios también se están creando negocios sostenibles. Es aquí donde puede echar mano de “Lean Startup”, metodología que ofrece guía para integrar y escalar un producto nuevo por medio de la experimentación y aprendizaje. Con estas metodologías el da Vinci Digital puede apoyarse para inyectar el ADN de un startup a toda la empresa con los clientes al centro de todo el diseño.

De acuerdo con los historiadores, el renacimiento finalizó con la revolución francesa; dando inicio a lo que hoy conocemos como la edad moderna. El movimiento renacentista actual está marcando el inicio de lo que quizá los historiadores más adelante llamarán la edad digital. Sin duda, éste es el mejor momento para que busque a sus da Vincis Digitales. Pero recuerde que, en la innovación digital no se trata de la transacción sino de la conexión que pueda crear con sus clientes. Después de todo, la monarquía francesa fue derrocada por perder la conexión con su pueblo.

Edición #69

Business transformation Edicion #69

Contenido

 

  • 25 años de cumplirle a los clientes
  • 2017 objetivos claros en gestión social y ambiental
  • Gestión empresarial más eficiente y económica
  • Transformación digital
  •  Liderazgo digital
  • 5 innovaciones que transformarán nuestras vidas en 5 años
  • Reacción a la iniciativa de inteligencia artificial
  • En busca del “da Vinci Digital”
  • Diseñando experiencias de usuario
  • APIs la nueva economía digital de consumo
  • Evite ser una víctima más
  • Noticias falsas y confianza digital
  • Gestión de activos empresariales usando analítica
  • Lenovo reafirma su liderazgo
  • Meraki, tecnología que simplemente funciona
  • La experiencia de implementar ITIL